→ Traductor(a): Patricia Sebastián Hernández
→ Título original: Bride
→ Género: Romantasy | Paranormal
→ Editorial: Faeris Editorial
→ Fecha de publicación: 14 de marzo de 2024
→ Páginas: 432
→ Goodreads
→ Mi puntuación: ⭐⭐⭐⭐⭐
Una peligrosa alianza entre una novia vampira y un licántropo alfa da lugar a un amor tan profundo como para hincarle el diente en este nuevo romance paranormal de la autora superventas del New York Times de La hipótesis del amor.
Misery Lark, la única hija del concejal vampírico más poderoso del suroeste, es, de nuevo, una marginada. Los días de anonimato entre los humanos se le han acabado: su padre recurre a ella para poder llevar a cabo una alianza de paz histórica entre los vampiros y sus enemigos mortales, los licántropos, por lo que no le queda más remedio que resignarse al intercambio. Otra vez...
Los licántropos son despiadados e impredecibles y su alfa, Lowe Moreland, no es la excepción. Lidera a su manada con total autoridad, pero siempre de forma justa y, a diferencia del Consejo Vampírico, con compasión. Por el modo en que no pierde de vista a Misery, está claro que no se fía de ella. Y bien que hace...
Porque Misery tiene sus motivos para haber accedido a ese matrimonio de conveniencia, motivos que nada tienen que ver con la política ni con ninguna alianza, sino con lo único que le ha importado en la vida. Y está dispuesta a hacer lo que haga falta para recuperar lo que es suyo, incluso si para ello debe vivir a solas en territorio licántropo... a solas con el lobo.
∾ Opinión ∾
Necesito hablar de este libro porque llevo dos días sin pensar en otra cosa y alguien tiene que saberlo. Y como no creo que a nadie en mi vida real le interesen mis desvaríos literarios con personajes, me desahogo aquí.
Contexto importante antes de empezar: soy de las que no empieza los libros de Ali Hazelwood muy entusiasmada y, tengo que admitir, los miro con recelo. Los cojo, los leo un poco, NO entiendo por qué gustan, y los dejo porque algo en mí se resiste, porque noto el empuje colectivo de tienes que leerla y eso me hace desconectar. No es que sean malos, es que no son para mí. O eso creía. De hecho... Tengo que ser honesta. Empecé este libro hace casi un año, pero algo me decía que no. Y ahí se quedó aparcado en el e-book. Y hace apenas un día y medio dije Y si.... Y aquí estoy. Porque este me ha entrado por los ojos, me ha bajado directamente al corazón y no me ha soltado en dos días, y ahora tengo que replantearme toda mi relación con esta autora porque aparentemente lo que necesitaba era que pusiera vampiros y licántropos y matrimonio de conveniencia y soltara un poquito las riendas de su fórmula habitual. Y funcionó. Vaya si funcionó. La madre que me parió, es que no podía soltarlo. Hasta soñaba con él.
Empecé sin expectativas especiales y entonces llegué a la página 23 y algo en mi cerebro dijo ojito y ya no pude parar. No paré. En dos días. Sin frenos. Sin remordimientos. Sin vida social. Sin disculpas.
Misery Lark es exactamente el tipo de protagonista que necesitaba sin saber que la necesitaba. Sarcástica, divertida, con una personalidad que ocupa todo el espacio de cada escena y que encima tiene una agenda propia que no tiene nada que ver con la política ni con la alianza que la ha llevado hasta allí. No es una pieza en el tablero de los demás aunque al principio lo parezca, tiene sus propios motivos, sus propias lealtades, y eso la hace infinitamente más interesante que si fuera simplemente la chica atrapada en el matrimonio de conveniencia. Los momentos con Ana son de los mejores del libro, ese humor tan natural entre ellas, y cuando Ana le dice que Lowe no duerme porque tiene insolación casi me hace llorar de la risa. Casi. Me contuve. Poco.
Y Lowe. Lowe Moreland. EL LOBAZO BLANCO. El estereotipo de alfa hecho personaje, que debería ser un problema y sin embargo no lo es en absoluto porque Hazelwood sabe exactamente lo que está haciendo con él. Callado lo justo, sobreprotector, con una presencia que se nota en cada escena aunque no abra la boca. El tipo de personaje que te tiene enganchada no por lo que dice sino por lo que no dice, y que debería irritarme en teoría y en la práctica me tiene completamente en el bolsillo. De hecho, me enganchó desde que con las primeras páginas ya se nos indica algo relacionado con el olor de Misery. Ella asume que huele peste y el lobito está babeando por ella... HOT. Cuando empecé a sospechar que el olor de Misery tenía que ver con el vínculo de compañeros estaba tan acelerada que tuve que dejar el libro un momento para procesar lo que estaba pasando.
La tensión de la primera mitad es de las que te tienen temblando físicamente, y lo digo literal porque en la página 200 yo estaba temblando, con el libro en la mano, temblando. Y cuando se confirmó (para mí, en mi mente), en la página 223, con esa escena de la marca, creo que solté un sonido que no debería hacer ningún ser humano adulto (en un espacio público al menos). La autora construye esa tensión con una paciencia exasperante y maravillosa a la vez, cada escena entre ellos cargada de algo que ninguno nombra todavía, y cuando explota, explota bien. Además no se me hizo para nada exasperante la espera, al revés.
Pero lo que más me ha podido es Lowe siendo tonto. Lowe sabiendo que Misery era su compañera y MINTIÉNDOLE (aunque luego sabemos por qué). Me pasé páginas enteras gritándole mentalmente con mayúsculas y emojis llorando. El dolor. La desesperación. El querer meterme en el libro a zarandearle.
Y luego está Serena Paris. Ay, Serena. Desde la página 69 intuí que algo entre Serena y lo de Gabrielle estaba conectado, lo fui viendo venir de lejos, y aun así cuando se reveló todo, no era lo que esperaba en absoluto. Me quedé con la cara de tonta. No era lo que cabía esperar. Ali hace ahí algo muy bonito: te da las piezas de una manera que te convence de que sabes a dónde va y luego las ensambla de una forma completamente diferente, y el resultado es que la subtrama de Serena y Ana acaba siendo tan emocionalmente cargada como la principal, cosa que no me esperaba para nada cuando empecé el libro.
Mi "decepción" fue darme cuenta de que la segunda parte, Alfa, se iba a centrar en la historia de Serena y su compañero cuando llegué al final del libro, pero yo me había hecho la ilusión cuando empecé a leer de que iba a ser de Misery y Lowe. En fin, cosas que pasan.
El final lo resuelve todo de una manera que se siente merecida, que es lo único que pido de un romance, que cuando llegue el momento no sea un alivio sino un reconocimiento. Era esto. Era siempre esto.
Cinco estrellas sin dudarlo ni un segundo, y lo dice alguien que no termina (o a veces ni empieza) los libros de esta autora.
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